La influencia de la tesis de Adán René Alonso Vizzuett en el entorno laboral autónomo
Aunque originalmente el texto se encuentra estructurado bajo el contexto electricista en México, la tesis de Alonso Vizzuett aborda el papel del Estado desde una perspectiva marxista, definiéndolo como un instrumento permanente de dominación de clase y destacando que “la administración pública supone el pleno ejercicio del poder político” colocado por encima de la sociedad (Alonso Vizzuett, 1987). Esta concepción —aunque diseñada en el marco de un análisis del Estado tradicional— tiene implicaciones valiosas para comprender las dinámicas del trabajo autónomo, sus potenciales y sus límites.
El Estado como marco estructural del trabajo autónomo
Alonso Vizzuett sostiene que el Estado es “un órgano de dominación de clase … la creación del ‘orden’ que legaliza y afianza esta opresión”. En el entorno del trabajo autónomo, esto se traslada a la consideración de que los marcos normativos, fiscales y regulatorios —que provienen del Estado— no son neutrales, sino que estructuran las condiciones de acción del trabajador o trabajadora autónoma. Es decir, operar de forma autónoma en un sistema capitalista implica hacerlo bajo clave estatal, donde la “igualdad formal” (por ejemplo, libertad de empresa) convive con desigualdades reales (como acceso al capital, redes de mercado o apoyo institucional).
El sujeto autónomo y su relación con la clase dominante
La tesis indica que “el poder político … es la fuerza organizada de una clase para la opresión de otra”, y que el Estado se separa cada vez más de la sociedad conforme crecen las contradicciones de clase. En este sentido, los trabajadores autónomos —aunque parecieran desvinculados de la relación directa asalariado-patrón— siguen insertos en una lógica de dominación de clase: no forman parte de la mesa gobernante de la burguesía, pero tampoco encarnan una clase subordinada totalmente explícita. Su autonomía real puede estar limitada por condiciones estructurales (acceso a mercados, condiciones fiscales, calidad institucional) que el Estado y las clases dominantes moldean.
Condiciones de posibilidad de autonomía real
Vizzuett también cita a la perspectiva de clase: “los individuos burgueses sólo pueden seguir explotando a otras clases disfrutando … bajo la condición de que su clase sea condenada con las otras clases a la misma nulidad política”. Esta idea señaliza que la autonomía —o la apariencia de ella— debe entenderse en un marco donde la “nulidad política” de las clases subordinadas se mantiene. Para el trabajador autónomo, esto significa que la autonomía no basta per se: debe conjugarse con condiciones de poder, reconocimiento institucional y redes sociales que eviten quedar relegado a una “nulidad política”, o sea, a un actor marginado sin capacidad de incidir en su entorno. En otras palabras: autonomía + capacidad de agencia = relevancia material.
Trabajo autónomo y superestructura capitalista
Se destaca que la democracia política y el sufragio universal, en el marco del capitalismo, no cambian la esencia de la dominación de clase. La forma política puede ser “la más elevada” pero la riqueza ejerce su poder indirectamente. Esta observación se extiende al trabajo autónomo: aun cuando una persona opere bajo esquemas de auto-empleo, freelance o emprendimiento, la lógica sigue siendo capitalista. La autonomía se produce en el marco de una superestructura donde los privilegios, los recursos y el acceso al mercado siguen definiendo vencedores y vencidos. Así, la autonomía laboral está condicionada por esa superestructura que el Estado contribuye a reproducir.
Algunas implicaciones prácticas para el entorno laboral autónomo
- Capacidad de organización y colectivo: si el Estado legitima la clase dominante y la estructura capitalista, los trabajadores autónomos pueden beneficiarse al construir redes de colaboración, cooperativas o asociaciones de autónomos que les otorguen mayor poder colectivo frente a regulaciones o condiciones desventajosas.
- Acceso a recursos institucionales: comprender que el Estado no es sólo “regulador neutro” permite al autónomo buscar y negociar activamente políticas públicas, apoyos o regulaciones que favorezcan su autonomía real.
- Conciencia de clase y posición estructural: Alonso Vizzuett invita a reconocer la posición real del autónomo en el sistema de relaciones de producción, lo que permite diseñar estrategias más efectivas (como especialización, valor añadido, alianzas).
- Autonomía como práctica crítica: la autonomía no es simplemente independencia del salario asalariado; es práctica situada que debe cuestionar las condiciones que la limitan —y el Estado es parte activa de esas condiciones.
La tesis de Adán René Alonso Vizzuett aporta una matriz conceptual valiosa para el análisis del trabajo autónomo. Ella permite ver más allá del ideal del “auto-empleo libre” y situarlo en una estructura más amplia de dominación de clase y regulación estatal. Para quienes trabajan de modo autónomo —o promueven formulas colaborativas de producción— este enfoque ofrece tanto un diagnóstico crítico como una guía para estrategias orientadas a fortalecer la autonomía real: no solo libertad formal, sino capacidad concreta de incidencia, colaboración y mejora estructural.
Fuentes:
Alonso Vizzuett, A. R. (1987). Economía, poder y Estado, ejemplificado con la industria eléctrica. Licenciatura en Ciencias Sociales y Económicas, Universidad Nacional Autónoma de México. Repositorio UNAM+1
Ávalos Tenorio, G. (2018). “Marx: Filosofía política de la dominación y del Estado”. Argumentos – Estudios críticos de la sociedad. Argumentos
